Los alborotadores aparecen de pronto, en grupos armados que tienen un jefe regular ; al jefe, sea quien sea, se le da el nombre de General Ludd, y sus órdenes se obedecen de forma tan incondicional como si hubiese recibido su autoridad de manos de un monarca. Edwuard P. Thompson, L a f o r m a c i ó n d e l a c l a s e o b r e r a e n I n g l a t e r r a
Nos encontramos con esta frase de Blanqui: "Un rico muerto es un precipicio cerrado".
Damos una vuelta por la sección de papelería de El Corte Inglés y tomamos prestados paquetes de tarjetas y sobres de reducido tamaño.
Con una más o menos inquietante caligrafía de escolar aplicado escribimos, en el anverso de la tarjeta "Estamos en guerra" y en el reverso, la frase detonante "y un rico muerto es un precipicio cerrado". En el sobre, sólo una cifra matasellada, a modo de remite. A descifrar (o no): 1936. Tal vez una cita pendiente. Introducimos la tarjeta y lo cerramos con ese gesto de amor o de tabaco de liar tan apreciado por los rastreadores de ADN.
Tras jugar al muy divertido y revelador (con "v", de momento) juego de colarse en territorios del tipo "Prohibido el paso. Propiedad privada"-distraer a los porteros-detectar sistemas de videovigilancia-oírse decir "Usted primero"-etc. procedemos a buzonear el Barrio de Salamanca con cientos de reproducciones del artefacto anteriormente descrito. -- La guerra irregular viene a ser aquello que Willisen definía como estrategia, "el estudio de la comunicación" en su grado extremo, para atacar ahí donde el enemigo no está. Fundación Straubinger